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viernes, 20 de marzo de 2015

Cómo elegir bocadillos para acompañar el vino tinto

El vino tinto es rico, profundo, con cuerpo y lleno de sabor. Puede ser seco o dulce y servirse con cualquier cosa desde unos sabrosos bocadillos hasta un postre. Con tantos vinos provenientes de todas partes del mundo, elegir la botella correcta de vino carmesí para acompañar tus bocadillos puede parecer un poco abrumador.
Instrucciones





1
Sigue la regla básica de combinación del vino. La regla más comúnmente conocida para combinar los vinos blancos y tintos con la comida es mezclar los rojos con las comidas oscuras y las carnes rojas, como el bistec y el cerdo, y los blancos con las comidas y las carnes claras, como el pollo, el pavo y el pescado. Recordar la regla de lo claro y lo oscuro no es sólo para la lavandería; también puede hacer el proceso de elección de un vino y un bocadillo acompañante mucho más fácil.

2
Prepara alguna pasta. El vino tinto tiende a combinar mejor con las pastas cocidas que el vino blanco, especialmente las pastas rellenas como los sorrentinos y los ravioles. Realiza unos ravioles caseros y rellénalos con quesos o carne o ahorra algo de tiempo comprando ravioles preparados en el almacén y friéndolos para darles un sabor y una textura inesperados que combinarán perfectamente con un enérgico vino tinto.

3
Hornea algo de pan. Los bocadillos hechos con pan son geniales para limpiar el paladar de la riqueza de un vino tinto y prepararlo para el plato principal. Una bandeja con rodajas de baguette y aceite de oliva es una idea simple que puede estar lista en minutos. Si tienes un poco más de tiempo, coloca tomate picado y albahaca sobre las rodajas de pan para realizar unas brusquetas cuyo sabor complementará las ricas tonalidades de un vino tinto.

4
Usa vegetales de color oscuro. Estos tienden a tener sabores y texturas más ricos y salvajes que se complementan con los taninos del vino tinto. Los vegetales como el tomate tienen una acidez que se verá balanceada por el contraste con un vino añejo, mientras que los sabores salvajes de la berenjena o la espinaca se combinan bien con un syrah sabroso.

5
Prueba las fresas. Muchos vinos tintos tienen notas y tonos de fresa o cereza que hacen que las frutas de color oscuro combinen perfectamente con la mayoría de los vinos tintos. Fresas, arándanos, cerezas y frambuesas maduras van bien con los vinos tintos. Su dulzura contrasta bien con el sabor y la sequedad de algunos vinos tintos y sus sabores frescos aunque complejos combinan casi con cualquier tipo de vino tinto. Un recipiente sencillo con fresas y frutas rojas será un gran bocadillo para acompañar un vino tinto.

Luis Fernando Heras Portillo

jueves, 19 de marzo de 2015

Consejos para una buena fiesta de vinos y quesos



Una fiesta de vinos y quesos es una gran manera de reunir a los amigos y disfrutar de algunos gustos gourmet en un ambiente elegante. Las mejores fiestas de vinos y quesos son las que tienen un delicado balance entre sofisticación y diversión, alentando a los invitados a circular libremente y catar las diferentes propuestas. Es importante escoger las combinaciones correctas de vinos y quesos, así como las galletas, frutas y dulces que los acompañan, y también lo es la presentación de tu selección.

El queso


El queso es la comida principal de este tipo de fiesta, por lo que es importante escoger una buena variedad de quesos de calidad que gustan a la gente. Hay cuatro tipos de quesos principales: blandos, que incluyen el Brie, boursin y Gorgonzola; duros, tales como el Asiago y el Manchego; semi blandos, como el baby swiss, colby y Morbier; y los semi duros favoritos, el Cheddar, el Graddost y el Stilton. No a todos tus invitados les gustarán todas las clases de quesos, por lo que debes asegurarte de ofrecer varias opciones. Si quieres un tema para la fiesta, escoge quesos de un país o región en particular. Sea lo que sea que hagas, no escatimes en calidad; tus invitados no se impresionarán si sospechan que hay sustituciones de las marcas originales comprados en un supermercado.

El vino


Escoge los vinos basándote en los tipos de queso que tienes, o viceversa. Lo ideal es que haya al menos una botella de vino para cada tipo de queso, de modo que cada invitado pueda probar esa combinación en particular. Para los quesos blandos ofrece champagne, zinfandel blanco o sauvignon blanco. Los quesos semi duros van bien con chardonnay, Riesling y oporto. Los quesos duros maridan bien con una gran variedad de vinos, incluyendo el Chianti, el cabernet, el pinot noir y el jerez. Para los quesos semi blandos , sirve bordeaux, Barolo o chardonnay. Esta no es una lista completa, y la mayoría de los vinos combinan con muchos tipos diferentes de quesos.
Acompañamientos
Los acompañamientos que sirvas son en gran manera tan importantes como los vinos y los quesos. Estos agregan color e interés a la presentación de los platos, y dan a los invitados un descanso de los intensos sabores que están probando. Ofrece galletas de alta calidad y pan de cereal integral. Dado que el foco está en el queso, sirve galletas simples, sin ningún sabor agregado, como ajo o romero. Evita el pan blanco económico y opta por por pan fresco con corteza gruesa. Las rebanadas de manzanas, uvas, ciruelas y nectarinas son muy buenas opciones de frutas. Las nueces tostadas tibias son deliciosas con queso, así como las nueces de Brasil, los piñones y las avellanas. Las pequeñas cantidades de chocolate amargo de alta calidad le dan un excelente toque final.

Logística y presentación


Servir vinos y quesos es un procedimiento delicado que requiere práctica para hacerlo bien. Primero, necesitas cronometrar el servicio, ya que el queso tiene su tiempo para alcanzar la temperatura ambiente sin ablandarse ni endurecerse. Esto depende del queso. Por ejemplo, si dejas un trozo de queso Brie afuera por cinco horas, acabarás con una mezcla pegajosa. Ten un cuchillo apropiado para cada queso, pequeños para los blandos, afilados y de corte rápido para los duros. Ofrece pequeños platos de vidrio o, aún mejor, pequeñas tablas de madera para comer el queso. Evita las cantidades excesivas de quesos malolientes que puedan hacer que la fiesta sea desagradable para algunos invitados, pero ofrece quesos sabrosos que animarán la conversación.

Luis Fernando Heras Portillo